Ruta 10: Oia

Domingo de mañana, más o menos tempranito (a las 10) quedamos para salir desde Marín. No todos somos de esta zona, por lo que algun@s merecen un reconocimiento por estar aquí a esas horas teniendo una hora o más de camino previo. Dicho esto, empezamos con buen pie, con la policía diciéndonos que no podíamos aparcar encima de la acera y que quitásemos las motos… pero quienes son ellos? jjjjjj, en fin, que tenían razón, casi no se veía la acera… pero muy educaditos nos las llevamos a un aparcamiento, ahí, al sol…

En este grupo, para bien, siempre hay alguien nuev@ que se une, en esta ocasión han sido una chica y un chico (sí, habéis leído bien, una chica!!) es que no es lo habitual, aunque esperemos que poco a poco sea más uniforme el grupo 🙂 Pero nos alegramos por los dos, eh?

Nos liamos un poco con el café y tardamos un poquito en salir, pero nada fuera de lo normal. Tiramos hacia Vigo.

Para que no se pierda la tradición decidimos perdernos nosotros… mira tú qué facilidad tenemos para ello. En Vigo, que es un sitio tan sencillo y con carreteras de pocos cruces, pues el grupo se dividió en dos, unos se fueron para Pinto y otros para Valdemoro… No es por nada, pero es que Vigo tiene “muchas luces” pero poca claridad, verdad Caballero? en fin… Una vez localizados, seguimos la ruta.

Nuestra idea era irnos a una zona boscosa en Oia, donde había un puentecito de madera y unos mundos de yupi, que pintaba bien y parecía ser un sitio cuanto menos relajante. Pero no sé por qué, no suele pasar, alguien se nos perdió nuevamente por el camino… vaya tarea de búsqueda, llamadas y esperas… y no lo encontramos, pero por fin tuvimos comunicación y resulta que se había ido para casa, tenía cosas que hacer. Y tanto!! 😉

La ruta la hemos tenido con altibajos, acabamos en el Monasterio de Oia, lugar muy chulo y agradable, pero ni siquiera hemos ido a donde queríamos ir, el bosque encantado tendrá que esperar… pero es que el tiempo se nos echó encima, que ya eran las 14h y aún estábamos en Oia y tuvimos que dar vuelta, ya que nos esperaba una churrascada espectacular para comer… ahí nos esperaba el maestro de ceremonias, el escapao del grupo, que se había ido para casa viendo que sino comeríamos a la hora de cenar… Ya nos tenía preparado un churrasco, ternera, pescado a la brasa, ensalada, cervecita… vamos, que de lujo!! y con una piscinita para bajar las calorías del trayecto. Muchas gracias por todo !! ha estado perfecto.

Cada día es una aventura, salga bien o mal, siempre habrá cosas que contar…

“Como todo lo que importa en la vida, un gran viaje es una obra de arte”

André Suarès

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